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CEREMONIAS CON HONGUITOS

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Descubrir que las plantas mágicas se usan en el plano terapéutico y ceremonial, fue toda una revelación ante la imagen prejuiciosa entre su ilegalidad y la psicodelia lúdica. Me hizo darles dimensión, pues. Ahora que hasta se van poniendo de moda, quiero ofrecer en mi experiencia algún indicio sobre ese potencial de sanación y algunas alertas chamánicas.

No profundizo en la terapia clínica con sustancias enteógenas porque hay mejores estudios, protocolos y documentales (Cómo cambiar tu mente, en Netflix) sobre este tratamiento con nueva validación científica. Aquí te cuento de los hongos como herramienta en mi propia labor de sanar bloqueos emocionales, porque también recibí el aval de la tradición mazateca para compartirlos en ritual con los demás.

Dar a estas drogas la dimensión de medicina sagrada, partió de los trabajos con el grupo de estudios místicos Hermondor, quienes no consumen ninguna planta estimulante si no es en ceremonia, incluyendo tabaco y café. Aunque mucho antes ya había comido los Santitos en ritual, esta contención me aclaró la importancia de no distraer la intención terapéutica en el disfrute lúdico.

Yo coincido y, no obstante, fumo. El grupo trabaja más con el peyote, bajo la guía de un mara’akame wixárika. Tanto el efecto del cacto, como el carácter de este pueblo y las formas del grupo, me resultan más rigurosos en comparación con los diversos usos para los hongos psicoactivos a través del mundo y las épocas: Festejo, visión, encantamientos o en la guerra.

Muchas etnias las han usado para curar, pero pocas lo conservan -en Siberia, Papúa Nueva Guinea o Canadá, según el micólogo antropólogo Gastón Guzmán- y ninguna al nivel de los mazatecos. En Huautla las velaciones son una intermediación del sanador con las energías sutiles a través de rezo, canto, limpias y visiones sobre el daño del paciente. Como un abogado ante santidades, el dueño del monte -Chikón tokosho-, la Muerte o el mismo Dios -Nainá-.

La cosa cambia cuando se va a viajar en vez de sanar. Para el turismo psicodélico, las sanadoras no consumen la medicina ni hacen seguir las estrictas restricciones de dieta y sexo. Incluso algunas no son curanderas, sino rezanderas que asisten el viaje durante unas horas. De las buenas, como mi M. Aurora, ya quedan pocas y no son garantía de esa guía chamánica que anhela la mentalidad citadina.

Vaya, ni una mítica sesión con María Sabina garantizaría aliviar la depresión o iluminar el alma. No es una pastilla contra el síntoma, sino el detonador de cambios internos que ayudan a reprogramar la mente para trabajar ciertos objetivos. Estudios de resonancia magnética al viajar comprueban una insólita interconexión cerebral, que puede modificar a largo plazo la manera de percibir las cosas.

El agua simboliza las emociones. Los hongos como el cuerpo, son en gran parte líquidos y eso es lo que mueve su viaje: Lágrima, sudor, moco… Porque con los humores se drena un daño contenido y al sanar la emoción, sana el cuerpo. Soy testigo de curaciones asombrosas y no las atribuyo al poder del guía o de la psilocibina, tanto como a la intención y el proceso de cada persona para lograrlas.

La ceremonia es un ancla energética con la realidad, al manejar símbolos y ofrendas que protegen la apertura sensorial en un canal positivo para la actitud y el entorno -Set & Setting, concepto de terapia clínica-. Sin embargo, la mente se vuelve sugestionable y hasta el guía mejor intencionado puede transferir sus creencias durante el efecto o en el indispensable trabajo para integrar la experiencia. Es básico poner toda tu atención en tus temas y aprovechar el efecto para buscar en la catarsis tus propias respuestas.

Con este post quiero decir: No te dejes chamanear ahora que está de moda. Existe un Código de ética para guías espirituales como base para evaluar un servicio ritual comprometido con la sanación y las mismas plantas de poder; pero cualquiera puede ser de ayuda, autóctono o citadino, si tienes una intención clara para la experiencia y cuidas las influencias ajenas, en especial cuando se esfuerzan en convencerte de lo que creen.

Para devolver a la gente estas medicinas del prejuicio al riesgo lúdico y legal que les crearon, no demerito a quien se atasque ni al psiquiatra escéptico ni al charlatán manipulador. Hasta en un rave con chocohongos se puede tener una vivencia mística. Sólo conviene saber que el viaje se puede dirigir hacia un potencial muy superior.

Al cerrar este texto, pasa a otra dimensión el mara’akame kawitero, Juan López de la Cruz, guía oficial del grupo Hermondor en la tradición wixárika y un ejemplo verdadero de lo que es un chamán: Poderoso en dones, líder para su comunidad, servicial con el mundo. A él estas letras.

¡Pamaparius! -gracias-, siempre.                                                                     (30, 03, 2023)

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Curador editorial: Alex Ayala - Diseño y programación: Daniel Botvinik Dbcom - Ilustración: Alejandro Gutierrez "Choco"

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