
LA BANDA


Este post es como abrir el cofre de mi experiencia en San Cristóbal, para revisar una colección de personas brillantes. A unas las encontré por su destello en el camino, con otras hicimos una segunda familia y relaciones diversas entre el coincidir y la atracción. En adelante se irán engarzando entre ellas, para convertirse en las joyas de esta Temporada.
Con esto hago referencia al texto "El tesoro de Jovel”, así como al Aleks, editor y amigo, quien me señala la importancia de explorar la riqueza narrativa de los personajes en el blog. Por eso mi banda de SanCris se vuelve un tema tan especial.
Habrá un post sobre el Mago y Chon. Ambos músicos, amantes de las letras y poseedores de una luz que los hizo sobrevivientes de las sombras; no aprendí de ellos como Maestros sino, en dualidad, por ser grandes filósofos de vida. De la narración de sus batallas, uno en las Islas Malvinas y el otro en el abuso de sustancias, espero extraer un nuevo sentido a su experiencia.
También Aleks y yo nos volvimos dos personajes bélicos entrañables -Pedro y el Capitán- haciendo teatro universitario. Los ensayos y la misma obra, afianzaron lazos que perduran hasta hoy y, además, me influyeron en SanCris para abrir la consciencia a un nuevo sentido de la amistad entre gente ajena a mi círculo fresón habitual.
Quiero contarte de Laia y Mayramorfosis, porque al combinar su encanto de agua y tierra me enseñaron la magia de las mujeres cuando trabajan juntas, haciendo de las casitas de la “comunidad rosa” un espacio afectivo y fértil para quienes la habitamos.
Escribiré un post sobre los “Chombillos”, los chavos de la casa del fondo, así nombrados por sus aventuras adictivas; y haré otro para Tim, Fermín y los demás músicos que llegaban ahí a ensayar y a compartirnos, en su gozo, un nivel de comunicación más allá de la palabra.
Al volver a la ciudad, también compartí depa con Aleks. Recibimos gente en la fiesta y a vivir en la sala, con lo cual entendí el límite entre hacer comunidad y sacrificar privacidad. A pesar de conflictos, nos comunicamos y aún trabajamos en nuestros proyectos y personalidades, como debí haber hecho con mis parejas en aquellos días.
Debo hacer un post de mis precarios amores en San Crisis. De cuando mi miedo al compromiso se volteó con quienes quise formalizar, y de cómo la inmadurez emocional me cegó a oportunidades por sólo buscar ligue. Lo debo, por la suspicacia que este pasado genera en mis parejas, y porque al manifestar una carencia del ego, convirtió mi capacidad de entrega en toda una labor de vida.
Igual escribiré de mis relaciones perdidas, de algunos desafanes, de las ausencias que aún tengo presentes. Aquellas de la radio XEWM, mi segundo trabajo en los medios; de Juan, mi ahijado chamula, a quien busqué sin poder encontrar; de locos, oenegeros y ciertas bases revolucionarias que una vez ayudé a conseguir un decodificador de señal.
Te diré con quién ando, para decir quién soy. Pero cuento poco sobre las personas. Esta mirada a las joyas de mi vida en San Cristóbal -así como al Aleks, mis parejas o mi banda actual-, irá adquiriendo su valor en cómo se engarzaron en una historia por narrar.
Del Mago, Chon y demás músicos, retengo el gozo por vivir que comunican en varios niveles. De Laia, Mayra y la “comunidad rosa”, conozco la magia que hay en la fraternidad y en mi eterno femenino. De mis relaciones efímeras pulo la noción del compromiso, entre las perdidas destella la nostalgia de escribirlas, y por las ausentes, hoy valoro la entrega en las que siguen conmigo.
Del efecto de mi gente, en mí, sí tengo qué contar. Porque no escondo cuánto me defino en mi banda, ni cómo me mueve involucrarles con mi exposición y trabajo personal en estas letras. Pero sé que mis confidencias jamás opacarán su brillo y espero proyectar en este blog la fortaleza que influyen en mí.


